Yasmin Rivera y el arte de la micropigmentación de areolas

Por Marcela Pinzón

Yasmin Rivera ha dedicado cerca de tres décadas al mundo de la belleza y más de 18 años a la micropigmentación, una pasión que comenzó en Puerto Rico y que la llevó a especializarse en técnicas cada vez más avanzadas.

En el campo de la estética, hay profesiones que embellecen y otras que, además, ayudan a reconstruir la confianza y a cerrar etapas profundamente dolorosas.

Yasmin Rivera ha dedicado cerca de tres décadas al mundo de la belleza y más de 18 años a la micropigmentación, una pasión que comenzó en Puerto Rico y que la llevó a especializarse en técnicas cada vez más avanzadas.

Hoy, al frente de PermaSkin Medspa and Academy, pone su experiencia, precisión y sensibilidad al servicio de mujeres sobrevivientes de cáncer de seno. A través de la micropigmentación paramédica, Yasmin recrea con un efecto realista la areola que algunas pacientes han perdido como consecuencia de una mastectomía y de las cirugías de reconstrucción posteriores. Su trabajo va mucho más allá de la apariencia; representa el último paso de un largo proceso en el que una mujer vuelve a reconocerse frente al espejo.

Yasmin todavía recuerda la reacción de su primera paciente al contemplar el resultado: rompió en llanto. Para aquella mujer, recuperar visualmente su areola simbolizaba la culminación de una etapa difícil y el cierre de un capítulo marcado por el cáncer. Esa experiencia confirmó en Yasmin que cada procedimiento requiere no solo dominio técnico, sino también empatía, respeto y una profunda comprensión de la historia de cada paciente.

“Aplicamos anestesia tópica para que la paciente se sienta más cómoda durante la sesión”

¿En qué consiste la micropigmentación paramédica de la areola?

Consiste en implantar pigmentos en la piel. Para recrear una areola tridimensional, se combinan pigmentos de diferentes tonalidades, distintos tipos de agujas y movimientos específicos. Esta técnica crea una ilusión visual de volumen y profundidad, logrando que la areola y el pezón tengan una apariencia muy similar a la real.


¿En qué momento del proceso puede una mujer considerar este procedimiento?

Cada caso debe evaluarse de manera individual, ya que el proceso de cicatrización varía de una persona a otra. Por lo general, recomiendo esperar al menos seis meses después de haber finalizado todas las cirugías, contar con la autorización del médico y comprobar que la piel esté completamente recuperada.

¿Quién debe autorizarlo: el oncólogo, el cirujano plástico o algún otro especialista?

El procedimiento debe contar con la autorización tanto del cirujano plástico como del oncólogo, quienes deben confirmar que la paciente se encuentra en condiciones adecuadas para realizarlo.

¿Todas las mujeres que han pasado por una mastectomía pueden realizarse una micropigmentación de aréola o existen contraindicaciones?

No todas son candidatas. Pueden existir contraindicaciones debido a otras condiciones de salud. Si tiene diabetes, una afección en el área a tratar o una enfermedad crónica, cada caso debe evaluarse individualmente. Si ha finalizado su tratamiento contra el cáncer, se encuentra saludable y su piel está completamente recuperada, puede realizarse el procedimiento.

¿El procedimiento es doloroso?

Por lo general no. Aplicamos anestesia tópica para que la paciente se sienta más cómoda durante la sesión. Además, como muchas mujeres han perdido sensibilidad en el área después de las cirugías, casi ninguna experimenta dolor; es muy poco frecuente que ocurra.

¿Es necesario realizar retoques con el paso de los años?

El resultado es permanente, aunque el color puede perder intensidad con el paso del tiempo debido al proceso natural de renovación de la piel. Por eso, después de algunos años puede ser necesario realizar un retoque para refrescar el pigmento. Generalmente, se recomienda hacerlo entre uno y cinco años después del procedimiento, dependiendo del tipo de piel, los hábitos y las características particulares de cada persona.

Para usted, ¿qué significa ayudar a una mujer a mirarse nuevamente al espejo y reconocerse?

Es una recompensa profundamente gratificante. Poder contribuir a la reconstrucción de la autoestima de una mujer y ayudarla a cerrar un capítulo tan difícil de su vida significa mucho para mí. Siento que, a través de mi trabajo, aporto un granito de arena a la sociedad y ofrezco algo que va más allá de un servicio estético o de una compensación económica. Me considero bendecida por poder hacer este trabajo.

Anterior
Anterior

Navidad con arena y mar: Cruceros que convierten la Navidad en unas vacaciones inolvidables

Siguiente
Siguiente

Cuando la genética entra en escena: la nueva era de la lucha contra el cáncer de mama